“¿Juntarte tanto con los chicos en tiempos de coronavirus?

¡Qué locura!”

Este es uno de los comentarios que escuchamos habitualmente los voluntarios hoy en día.

Yo pienso que al igual que ellos se juntan con sus seres queridos, yo tengo derecho a hacerlo con los míos (más cuando vives lejos de tu familia). Pero permanezco callada. Sé que puede ser difícil de entender.

Trataré de explicarme.

Oficialmente y para presentarme, podría decir que soy voluntaria dando clases de español en Somos Acogida. Extraoficialmente, va más allá.

Por poner un ejemplo… si miramos los contactos más frecuentes de mi WhatsApp, la mayoría son compañeras (mejor dicho, amigas) y chicos. Chicos… no sé que calificativo ponerles sin emocionarme.

Quizás si les preguntaras a ellos… pocos me pondrían el calificativo de “profesora” (ni tampoco a mis compañeras). Probablemente te dijeran “familia”, “hermana” o incluso… “es como una madre para mi”. Suena a tópico pero es real. También mutuo.

Durante las dos tardes que pasamos a la semana en clase, somos alumnos y profesores. Antes y después, somos familia.

La realidad al uso es que les ayudamos a mejorar con el español y con las habilidades sociales. Lo que muchos no saben es que las alumnas somos nosotras.

Ese entusiasmo, ese valor, esa valentía en la lucha por sus sueños… les admiro.

Si ahora mismo estudiara en el colegio y tuviera que dibujar a mi héroe… no quepa duda de que les dibujaría a ellos. Uno por uno.

Verles cada día con sus sonrisas y sus ganas de vivir… me hace inmensamente feliz y, a la vez, egoísta por todos los momentos que no he sabido valorar tantas cosas.

Por ello, agradeceré toda la vida a todos y a cada uno de los chicos que se cruzan en mi camino por enseñarme el verdadero valor de la vida, la lealtad, la entrega y sobre todo, por hacerme partícipe de tantos momentos que me hacen afortunada.

Ojalá pueda seguir aprendiendo siempre de ellos. Inchaallah ??

Ellos saben que si me necesitan, corro. Pero si tú les necesitas a ellos… ¡vuelan!

¡Sigamos volando juntos!